Hay primaveras que no aman Valparaíso
Pasan de largo
O sólo entran para hacer pipí y tomar un vaso de agua
Yo las saludo como si nada
y me disuelvo en el agua
bajo una luna sin alma
Gonzalo Villar creando nueva poesía.
Hay primaveras que no aman Valparaíso
Pasan de largo
O sólo entran para hacer pipí y tomar un vaso de agua
Yo las saludo como si nada
y me disuelvo en el agua
bajo una luna sin alma
Vuelve el cuatro de septiembre
Se llama Salvador Allende y Camilo Escalona
Lo llamo preludio de primavera
Estación del rocío
Nueva hazaña del sol
La muerte, cruzada de piernas
se sentó en nuestro templo
sonriendo escuchó decir que ella no existe
que apenas es un hito
un portal en el andar de la conciencia
La muerte, alzándose con ímpetu
sopló para derribar nuestros muros
la bandera y su estrella
las columnas que levantan el cielo
Sopló y sopló
hasta partir en tres y cinco nuestros cuerpos
hasta extraer las aguas
hasta extinguir el fuego
y derrumbar los días del calendario
Terminados sus trabajos
elevó su mirada y vio las estrellas
una lluvia de música cruzó su sombra
y escuchó el eterno latido de lo nuestro
Digo lo nuestro, cuando digo "El Amor"
En el link , mi libro "Recuerdo, nuestra luz herida".
En este link, la maravillosa enciclopedia de la música "La música que despierta nuestra luz"
Jorge
fue nombrado por la muerte
y
aquel gran silencio lo arrancó de nuestra paz
horadó
los velos del templo
trizó
el espejo de mis sueños
tornó
pálido el Jardín
Se
diluye su sonrisa
El
poder de su mirada
Los
trabajos de su arte
Su
paso gentil por la ciudad
Se
encuentra ahora en extraño equinoccio
mas
reconoce la cámara en que se encuentra
pasos
firmes de Ariel
lejana
presencia de la lluvia
llamados
que llegan desde Oriente
Recuerda
su vida junto al mar
abraza
su hogar
retorna
a su madre
recibe
viento, fuego y rocío
perdona,
agradece, bendice
existe
en el amor de las estrellas
contempla a Cristina
reside
en nuestro lazo de unión
La violencia se disuelve en el amor
La armonía es presencia del amor
El respeto crece en nuestra unión
A tu amigo, corre y dale la mano
Al que te es indiferente, ve y regálale una sonrisa
A tu adversario de tanto tiempo
acércate y abrázalo en paz
Ven ser de luz y haz ronda con nosotros
Ven ser de luz y vibra con nosotros
Ven y canta con fuerza
porque bajo la luz del firmamento
todos somos hermanos
| Maestranza Barón |
Recuerdo el tren de mi abuelo Bladimiro
La locomotora, su celeste interior
Aquella llegada al mar y Valparaíso
Poco antes
Estoy junto a la piel de mi madre
Sus manos que me conducen al aire
Sus manos que me entregan
a poderosos brazos de mi abuelo
Recuerdo el tren de mi abuelo Bladimiro
Su acero en el vientre de mis sueños
Maestranza - Casa de Máquinas
Palacio de cemento en el viento
(Carlos Pezoa Véliz)
Un tren distante pita.
Llega el convoy. Sonidos de campana,
ruido de ruedas, vaporoso estruendo;
alboroto en la nave de la estación;
la muchedumbre humana
que entra y que sale y que se va perdiendo.
Luego un silencio grave;
un breve espacio de quietud y calma;
después el triste son de un organillo,
un viejo organillo que en la noche suave
trae una tibia nostalgia para el alma...
Música de otros días,
ecos de amadas voces que murieron,
frescas risas de viejos camaradas,
alegrías pasadas,
pobres ilusiones que se fueron.
Cantares de la infancia,
viejas estrofas que la mente evoca;
el canto popular de la doncella
que al hilar en la quieta noche astral,
suspira por el novio que no llega
o sueña en un cariño ideal.
Ira del dolor, resignación,
vago querer, secreta pesadumbre;
el triste organillo que en la sombra suena
es un consuelo para tanta pena,
un bálsamo de luz para la cumbre
de tanta desolación.
Y allá va el organillo,
sonando en el espacio...
Un viejo encorvado que lo arrastra
se va perdiendo en el espacio,
como una sombra triste que se aleja
bajo la noche azul...
| Maestranza Barón |
¿No ama usted al 31 de agosto?
Su poema que gotea desde el cielo
Frontera con septiembre
Aquello que vuelve y no vuelve
Yo lo amo por su nombre de invierno
Su corbata negra
Aquel sombrero de piedra
El lápiz rojo que regala a mis sueños
¿No ama usted al 31 de agosto?
Su árbol quebrado en la Luna
La sombra con que amarra sus zapatos
El silencio transformado en belleza
Gran Maestro de la Gran Logia de Chile, Justicia y Libertad
Con pocos meses en el Arte
ejercí el poder del compañero
escribí, financié y repartí “La Verdad”
compartí nuestra voz en el mundo
aprendí de Eduardo de La Barra
impulsé conferencias
salté los muros del Jardín
Amé a mi madre abandonada
Impulsé la ley de educación laica,
gratuita y obligatoria
Conduje luz a Abnegación
Empujé la fuerza de Abtao
Ayudé a extender la belleza
Envié heraldos a cada rincón de la Patria
Mantuve mi ideal de justicia
Fui abrazado y combatido
Renuncié diez veces y seguí bregando
Defendí la Universidad de Chile
Rescaté la memoria de Manuel de Lima
Llevé mi linterna a los que sufren
Aún existo en nuestro lazo
Honré el valor de los símbolos
Sostuve la Unidad
Fui insistente obrero de luz
Crié a los hijos de mi hermano muerto
Desde niño amé a mi esposa
Mi vecina y compañera de juegos
Hogar en que vive mi alegría
Por décadas
un obrero Díaz
ha estremecido
Viña del Mar
Ha ocurrido
por medio del abrazo
herencia del
silencio
trabajo, unión,
hermandad
En sus infancias
recibieron luz
jugaron en el Jardín
del Templo
insistieron en
defender la paz
Por
décadas
un obrero Díaz
extendió la humanidad
ocurrió a
pesar del siglo
la muerte de
Chile
el canto
solemne del mar
![]() |
| Boy scouts de Maullín, Memoria Chilena |
Soy cumbre y sendero
Mi Patria
Este bosque
La risa de mi hermano
El agua que cae sobre mi rostro
Soy pulso del Amor Supremo
Conciencia unida a las estrellas
Nuestra memoria
El tiempo
Esta noche junto al fuego
Soy el que avanza contra mi alegría
por eso no debo odiarlo
sino que abrirle mi espíritu
y disolver su rayo en el Amor
![]() |
| Viñamarinos en 1913, Memoria Chilena |
Gran Tesorero de la Gran Logia de Chile, logias Progreso y Germania
Si caminas por Viña del Mar
aún persiste el espíritu de mis camelias
vigor de las palmas que empujé hacia los cielos
rubor de mis rosas
música de luz en los magnolios
Nací en la ciudad estado de Hamburgo
y sus círculos de altos negocios
eligieron para mí Valparaíso
poderoso emporio
alma del cobre
impulso sur del salitre
Enamorado de la paz
busqué el verdor viñamarino
humedad de mi Quinta en calle Viana
magníficos saltos de agua
birras en La Estrella de Chile
bosque de acacias en Progreso
voz de mis padres en Germania
trueno de cisma en 1903
Año 1879
Junto a Julius Bernstein, ser de luz
fui regidor de la Viña naciente
iniciamos el Municipio en el Gran Hotel
soñamos himnos y jardines
un claro de bondad en nuestro bosque
Fui testigo de la Guerra Civil contra Balmaceda
y sufrí las penas de mis hermanos
fusilamiento de Ricardo Cumming
exilio de Latorre y De la Barra
río de fuego en Concón
Placilla, una orgía de sangre
En mi alma:
dulcemente amé a Leonor y Luciana
engendré seis hijos para América
tres de ellos murieron junto a mí
María, Eduardo, Luciana
año 1906, cataclismo a las ocho de la tarde
Recuerdo el trémulo azul de la mañana
aquella jornada de fiesta en que conocí el mar
Persiste en mí la pequeña brisa que tocó mi rostro
alegría cantada por los míos
sal y cochayuyo en el aroma
multitud de machas hundidas en la arena
Muchas tardes de antaño
en momentos de mate y fogata
escuché del sí y no de las olas
naves de albo velamen
aventuras y saltos de delfines
el Aconcagua como ruta
coraje de ancestros
descolgándose hacia el mar
La piel de lobos marinos
sirvió de textura a nuestros botes
Guiados por la madre Luna
arrancamos con noche desde Curimón
Luego, bajo el fulgor de las cumbres
nos unimos al río
y aquel hijo del hielo nos llevó al mar
Nunca más abandoné el océano
Cociné para arrieros
Parí hijos del camino
Apliqué la magia del llantén
Sané caballos de la Hacienda
Entre rocas de Caleta "La Barca"
levanté toldos para atender a las bañistas
Premunida de picardía
y desafiando el pudor del siglo
mientras limpiaba la arena de los cuerpos
o componía huesos
cobré por unir corazones
llevar mensajes secretos
conseguí flotas de admiradores
Imbuida de hermandad
me apliqué al rescate
desafié paredes de olas
horadé velos de la muerte
y con ímpetu de madre
formé los primeros salvavidas:
Trabuco, Escopeta, Pistola y Bayoneta
Imbuida de humanidad
sostuve el espíritu de los trenes y sus obreros
Limpié la sangre de Santiago Olguín
destrozado por el acero
y mil burbujas de luz
envié en su nombre a las estrellas
a la historia
y al rubor de este poema
| Marcial Plaza, retrato de don Benjamín |
Agente confidencial en Washington
Conjurado en Sociedad de La Igualdad
Guerrillero hasta la última bala
Repudiado por dos de sus hijos
Condenado a muerte
Extraordinario Intendente de Santiago
Entre carambolas y tabaco
cruzando la vida en el Gran Hotel
comenzó a llamarnos viñamarinos
queriendo decir:
encantadores, apacibles y templados
El senador, amaba nuestras rosas
Aquella fábula de calle Montaña
Los poderes del sol en la playa
El corte de Olguín
Hacer y deshacer de Ña Miquita
Sus ojos en la Silla del Gobernador
De linaje pipiolo y liberal a su pinta
Desde su Hacienda en Santa Rosa de Colmo
evocó su exilio en el oro de San Francisco
navegación en veleros y vapores
su espíritu modelando el Mapocho
pequeñas aldeas de Kent
vida de dandy en París
Humanista, periodista, historiador
Osado candidato a la presidencia
Supo ser testigo de su tiempo
Rescató a O Higgins en Lima
Indagó el alma de los Carrera
Llevó su linterna al Reyno de Chile
Amó su Patria de Carretas
y la extensa bendición de su mar
Vivo en el sol
Camino en el fin
de sus rayos
Soy un duende
en su cabellera
Soy su alma que lo busca en el cielo
No sé temerle a Dios
Ni a la premura del tiempo
Nado rozando los fondos
Elijo poemas de luz
El Sistema de Atención Médica de Urgencia, SAMU,
se introdujo en Chile a partir de sus trabajos en la zona de Viña del Mar y Quillota, Logia
Valparaíso
Nuestro
hermano aprendió la medicina del tiempo
Desplazó la
frontera de lo imposible
Impulsó
redes para encoger los minutos
Forjó un escudo
de acción para nuestro pueblo
En su labor,
aceleró el compás
Unió
voluntades y esfuerzos
Enseñó el
arte de reanimar
La alta
ciencia que mitiga el dolor
El valor de
anticipar la catástrofe
En su
trabajo respira la luz
El resplandor
de su espíritu motivó a los equipos
Diluyó diferencias
Antepuso al
paciente
Conjuró
conciencias en torno al salvamento
Durante la
noche de Chile
Estudió en Francia,
su Patria de Asilo
Allí se empeñó
en dominar lo nuevo
Transformar
conocimiento en vida
Retornar
para servir a los suyos
¿Quién habla en mis sueños?
¿Quién respira en mis poemas?
Imagino los lazos de mi conciencia con las estrellas
Con la noche en el bosque
María y Gabriela abusadas
Bombas y dagas de la muerte
Soñé con Blanca
Me llamó desde su bondad
Desde la estrella que canta en su alma
Desde las joyas que dibuja su mirada
Domingo tejió primaveras junto a mi padre
Cruzó oleajes de Magallanes
Comprendió música y lluvia
Fue padre y abuelo del sol
Domingo sostuvo mi alegría con su sonrisa
Fue uno con sus hermanos heridos
Uno con el que yerra
Uno con quien se alza en la luz
Domingo ejerce el arte de la armonía
Aprendió los verbos de Progreso
En naves, cruzó Oriente y Occidente
Despertó una y otra vez desde la muerte
Píndaro, a ti te pido más luz
Una Atenas cerca de Recreo
Memoria para recordar otras vida
Un poema sereno para Isidora
Me acerco a ti
para esperar la primavera
enaeñar tu alegría a mi pena
pensar tu boca
recorrer tus sueños
| Van Gogh, Noche estrellada, 1889 |
En la Gran Noche es imposible la aurora
Las estrellas no maduran su fuego
No turban la paciencia del silencio
No envuelven de azul nuestro cielo
Mi estrella es incendio que vuela
Nubes de gases que estallan
Lugar sin aurora ni noche
Gran llama que enciende la vida
Mi cometa es un grito en el cielo
Milagro de gravedad
Prodigio que cruza la noche
Extensa llamarada de hielo
En mi alma no despierta la aurora
Mi conciencia se enfoca en el infierno
Llamaradas de insultos, los golpes
Una herida en mi nombre
Mi cuerpo con las marcas del odio
En mi alma no descansa el silencio
No crece el viento en mi sonrisa
No se se posan mis pies
sobre el fin azul de las olas
Sin embargo
En mi noche de piedra aún late el paraíso
Un lejano coro de niños
Aquellos verbos de justicia
La tibieza de un Amor infinito
Para Carmen Gloria Abarca Aldoney
La fuerza que impulsa su luz
es pulso y vibración de su nombre
canto que vuela y gobierna los vientos
canto que sana las heridas de Dios
Con letras y notas fue criando a sus hijos
Atrapando a su amante
Perdonando silencios
Doblegando a la lluvia
Trazando un poema a su madre
Cantando urdió la unidad
Aprendió el secreto de fundir voces
-enlazar vidas-
Elevar figuras en el aire
Descender a la raíz de su luz
La fuerza que impulsa su voz
La única fuerza
Es aquella que enciende la aurora
Brío que emplean las maestras
Noble vibración del Amor
Nuestra
Maestra despliega el tiempo
lo
hace para enseñar y cuidar
empujar
el triunfo de sus sueños
asir
las manos de sus hermanas
Con
sumo decoro
lleva
la alta lámpara de su conciencia
practica su amor de humanidad
cobija
a los suyos
sostiene
el cielo del mundo
Nuestra
maestra resiste el oleaje
Persiste
en su ruta
Vive
la unidad con sus hijos
Practica
la virtud de Amós
Alfonso García construye templos
Enseña al invierno los secretos de la lluvia
Es padre y maestro
Emprende lo imposible
Cree lo mínimo
Gobierna columnas de occidente
Alfonso preside a obreros de paz
Apoya estudiantes
Custodia alegrías del bosque
Nuestro derecho a la música
El Arte
La libertad de sus hijos
Alquimista
ejerce su derecho a la vida
usa los sombreros del viento
se torna mar y montaña
defiende la verdad
profesa el valor de la justicia
insiste en brindar por los que sufren
Isaac Domínguez Llera
está entre nosotros como regalo de España
hazaña del Winnipeg
alma instalada en nuestros sueños
Está aquí como espíritu de silencio
Canto de luz
Serena vibración del fuego
Dulce energía en nuestro lazo
No ha sido fácil su andar
El trabajo ha marcado su frente
y se ha levantado a combatir la noche
liberar su alma
compartir su amor
Nuestro
hermano alcanzó el disco solar
Habla
el francés de los solsticios
Presenta
su piano al rocío
Habita
la paz del silencio
Enseña
la belleza de su luz
Nuestro
hermano aprendió de la lluvia
Del
viento que corre en su nombre
Del
sutil avance de la noche
Del
poema que canta nuestro mar
Nuestro
hermano medita los símbolos
Cobija
la tristeza de Em[1]
Conoce
la estatura del Lucero
Cruza
las moradas del sonido
Pronuncia
los verbos del sol
El
sol de Antofagasta
sonríe
en el rostro de Consuelo
impulsa
sus verbos
distingue
su alegría
apura
su camino hacia el mar
Ella
es agua que bebe el silencio
Maestra
que rompe las sombras
Templanza
en memorias del viento
Madre
de Petra y Matías
El
sol de Antofagasta
Gira
en el espíritu de Consuelo
Empuja
su acción de primavera
Enerva
tristezas
La
torna en un cáliz de luz
A Las
Gardenias y Susana González, que actuaron esa tarde
Encontré
al Liceo en la Sala Viña del Mar
Ellos,
seguidores de Aristóteles
caminaban
la ciudad en busca de luz
Yo,
instalado en el Jardín del Templo
presentaba
el país de la música
mi
certeza del Gran Amor
trabajos
del arte en el espíritu
un
viaje a los dominios de la belleza
Claudio,
maestro de gramática, los conducía
Cargaba
galletas y vasos de leche
Letras
que abren puertas a otros mundos
El
arte como impulso de vida
Respirar
la conciencia de este pueblo
Al
abrazarlos en el espíritu
surgió
la epifanía de invitarlos
a la
profunda realidad de nuestra luz
ópera
en el corazón de Chile
nuestros
museos nacionales
el
teatro y los tesoros de la Patria
Con
el esfuerzo de mis hermanos
conocimos
Nagasaki traicionada
aquella
extraviada Dama de Las Camelias
las
manos frías de Mimí
viaje
al centro de la tierra
risa
de Andrés Maupoint
ahora
Carmen que sigue gobernando su existencia
Estuvimos
en el universo de Matta
vimos
robots cruzando en nuestros sueños
el
descenso de las estrellas
Mistral
erguida en la Alameda
La
Búsqueda en el patio del sol
Es
1872 y en Harmony habita el universo
Hay
navegación guiada por estrellas
Trabajos del puerto
Desafíos del arte y la industria
Primavera
del comercio en Valparaíso
Vocación
por salvataje de náufragos
Londres respira en Cerro Alegre
Brinda en sus bares
Funda escuelas
Enseña deportes
Impulsa el vuelo de los potros
Abre
un Hospital para su Armada[1]
Insiste en el Arte Real
Desembarcaron en Harmony
Shackleton y el Piloto Pardo
Allí unieron
sus hazañas
Sellaron
nuestro lazo invisible
Permanecen abrazados en la luz
[1] Instalado hasta 1906 en el Cerro Concepción y destruido por el cataclismo de ese año.
En el Centro Femenino busco abrazos de mi madre
Dulzura y aplomo de Blanca Rodríguez
Alegría de hermanas refugiadas españolas
Robusta luz de sus canciones
En mi mente escucho
sus letras pícaras y feministas
sus bravas canciones de combate
profunda raíz de su hermandad
Recuerdo el sol en sus anillos
Lazo que irradia la unión
Presencia de bondad
Aurora creciendo en sus trabajos
Allí, muchas veces encontré a Ruth y Noemí
Las vi compartir penas y triunfos
Celebrar la vida de los suyos
Mitigar con el recuerdo, las ausencias
Isaac Domínguez Llera
está entre nosotros como regalo de España
hazaña del Winnipeg
alma instalada en nuestros sueños
Está aquí como espíritu de silencio
Canto de luz
Serena vibración del fuego
Dulce energía en nuestro lazo
No ha sido fácil su andar
El trabajo ha marcado su frente
y se ha levantado a combatir la noche
liberar su alma
compartir su amor
![]() |
| "Barcos en el puerto de Valparaíso", Walton, 1899 |
Británico y maestro de luz
Viñamarino desde 1880
Calle Quillota 173
Ese fue su hogar
Amó la luz del Pacífico
El poder del Aconcagua
Decires de Shakespeare en Harmony
Antiguos ritos del sol
Entre solsticios
retrató damas y burgueses
crepúsculos porteños
rostros benditos del pueblo
![]() |
| Prat, Walton |
![]() |
| Retrato de Benjamín Vicuña Mackenna, 1886 |