En el agua caliente
vienen las almas,
el sabor de los bosques,
la voz de las hierbas,
los ojos del hada.
En su química
se intuyen las piedras,
la antigua canción de mayo,
ecos de niños jugando,
la tímida luz de la noche.
Sus hojas
son la húmeda acción del rocío,
los fuertes brazos del cielo,
la lluvia besando las piedras.
Viene la salvia
como un ángel dormido,
menta y su silencio de pozos,
cedrón con raíces de aroma,
dedales de oro,
quebradas, rieles, viento,
amapola que gobierna los sueños.
Viene la albahaca
ayudando en los partos,
el boldo con su gracia de cerros,
la ruda sumando jardines,
valeriana y su hipnótico baile,
hinojo empujando los hechos,
manzanilla y canela,
gobernando el sabor
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