
Ante todo,
vi el poder del banquero Arnolfini,
su fuerza que viene de los barcos
y flota sobre los cuerpos
en aquel cuarto de Brujas,
disponiendo roles,
gobernando a Jeanne
y al hombre que pinta.
Vi la riqueza forjando la vida,
abrigando el lecho,
comprando reflejos,
sosteniendo un instante
en todos los momentos.
Vi las tablas del piso,
las gárgolas,
la manzana,
las naranjas,
la cama roja,
la única vela que prende.
Vi el espejo circular y convexo,
su borde azul,
un hombre crucificado,
la luz en la ciudad de los muelles.
Vi al artista,
las dos ventanas,
la alfombra,
el paraíso del Islam,
la ley que prohíbe pintar al ego.
Vi la santa y el dragón,
los zuecos, el rosario,
las zapatillas rojas,
la mujer que limpia la cama.
Vi el perro fiel,
las manos,
las mangas gigantes,
el pelo amarrado,
la promesa rota,
la boda en secreto.
Johannes de eyck fuit hic
y vió al dragón triunfando,
porque ella nunca tuvo hijos,
jamás usó ese vestido verde,
creció hacia adentro,
evitó ahogarse en aquel aceite.
La imagen, obtenida en Wikipedia, es una reproducción de "El matrimonio Arnolfini", de Jean van Eyck. La obra está fechada en 1434. Haga clic sobre la imagen para apreciarla con mayor nitidez.