
El jueves vi una audiencia por femicidio. Luis, un ex boxeador alcoholizado golpeó a su pareja hasta causarle la muerte.
Antes de expirar, ella le dijo a la hija de su primer matrimonio: "Tu padre mató mi alma, Luis mató mi cuerpo".
Pienso en la vida de aquella mujer que borraba las huellas de sus heridas para que sus familiares no se enterasen..
Pienso en la vida de aquella mujer que prefería la compañía de su abusador físico antes del maltrato espiritual, antes de la soledad.
Pienso en los golpes que recibió el boxeador, los que destrozaron su rostro, los que arrasaron con su alegría, los que destruyeron su sociabilidad.
Pienso en los hombres y mujeres que crearon en él la costumbre de maltratar. En las tradiciones culturales que conciben a la mujer como objeto de placer, fuente de procreación, compañía o simple objeto de posesión, antes que como ser humano libre.
Ser mujer reviste peligro. Ser humano, no es tarea sencilla.

Cito al pintor revoluciinario Gustav Courbet, en su obra "El Sueño", de 1866, por ser el primero en mostrar a la mujer en su realidad física y onírica, desde los ojos francos de un hombre.