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¿Qué se repara con tus ojos?,
la pregunta camina por mi alma
mientras busco la mamadera extraviada
y construyo el amanecer
colocando flores en el pelo de Isidora.
Miro los pies de nuestra hija
y sus pequeños dedos
me recuerdan las formas
de Gaudí.
Los deditos me han regresado al mundo,
la niña juega con pulseras y espejos,
tras escuchar sobre Medea
y el comienzo de su tragedia.
Pienso en el Rey de Cólquide,
en la hija que marcha con el enemigo,
en la madre bañando a sus hijos antes de matarlos.
Son raros estos cuentos para niños,
le duelen a los padres,
espantan a los deditos,
a los dragones, a los techos de Cataluña.
2 comentarios:
Que lindas asociaciones Oníricas. Escucho la risa de Isidora corriendo por Valparaíso, el canto del mar, y todo se mezcla con las formas ondulantes de Gaudí. Recuerdo haber estado en el techo de la Pedrera, muda, para adentro, pensando en el mar en una mañana de sol, agradeciendo a la vida de poder estar ahí, llenandome de tanta energía y arte. Quizás un día Isidora también sienta ese sol sobre su piel y ese calor, esa tibieza le recuerde todo tu amor, todas las cartas que le has escrito.
Abrazo !
Que dolor Medea bañando a sus niños antes de asesinarles, que horror o que locura, !que furia contra aquel hombre! Jasón. Y en el techo de una casa en Barcelona, los caballeros o los dragones o los deditos tiernos alzados de la niña, cuentos para ella dulces.
Desde Andorra una de Barcelona, un bsito para Isidora.
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