Vino aquí mi mi nombre
poco antes que mi cuerpo
y a pocos o a nadie le importó
Luego, llegó herida de luz mi palabra
y la ciudad me dijo: pasa,
que eres mi hijo y mi hermano
Boca que grita mi alma
Manos que alzan mi aurora
Gonzalo Villar creando nueva poesía.
Vino aquí mi mi nombre
poco antes que mi cuerpo
y a pocos o a nadie le importó
Luego, llegó herida de luz mi palabra
y la ciudad me dijo: pasa,
que eres mi hijo y mi hermano
Boca que grita mi alma
Manos que alzan mi aurora
Aquí se rompe el silencio
Lo dice en mi alma
Bordones Garrido doña Myrtha
Lo habla la guerra con sus estruendos
Lo murmura libros
Lo grita el futuro que llega
Somos la intensa Venezuela
Su alma derramada por el mundo
Aquel dictador secuestrado
Mil traiciones borradas por la noche
Multitud de acuerdos en la sombra
Allí. Independencia truncada
Su cielo roto por el fuego
Águilas en busca de petróleo
Caracas herida en su costado
Venezuela intervenida, murmuró "El Mercurio"
Allí la corrupción escribió su poema
Vendió conciencia y tierra
Actas que contaron los votos
Bloqueo, huida, "el rapto"
Incluso, la palabra pueblo
En el link y especialmente para Temuco, mi libro "Recuerdo, nuestra luz herida".
En este link, la maravillosa enciclopedia de la música "La música que despierta nuestra luz"
Nuestra fundación nos convocó a agradecer al 2025 y entregó la medalla Camilo Henríquez a quienes de una u otra manera aportaron con nuestra misión de ayudar a la gente a ser feliz.
Crepúsculo |
| del 30 de diciembre 2025 |
María José Murillo agradeciendo a través del canto
| El lugar vació es el de Jorge Burgos que tomó la foto. Al fondo se nota a Álvaro y Felipe |
| En primera línea, Blanca, Consuelo y Marcia |
| Consuelo Gonzalo y Claudia |
| Consuelo y Gonzalo |
| Consuelo y Gonzalo |
| El salón |
| Consuelo, Gonzalo y Marcia |
| La noche del 30 de diciembre |
| Gonzalo y Carola |
| Isidora, Gonzalo y Carola |
| Gonzalo, Carola y Cecilia |
| Marisol Utreras agradeciendo al 2025 |
![]() |
| Gonzalo y Marisol Utreras |
Sueño que despierto y no es cierto
Sueño que escapo de ese segundo sueño y por cierto tampoco escapo
Me quedo aquí en esta esfera
Dende reina mi hija y mi esposa
Ecribo lo que río
lo que canto y lo que lloro
Escribo sueños
que visitan mi conciencia
Aquello que susurran mil estrellas
Aquello que guardas en secreto
Lo que enseña y proclama mi intuición
Agradezco el amor de mi hija
La salud de mi padre
Los grandes ojos verdes de mi esposa
Aquella serena presencia de mi sangre
Agradezco la luz
de mis hermanos asesinados
el poema en que somos ronda
la llama que nos une en el sol
Agradezco la ventana que abrimos
a ese yo en otra piel
niñas y niños del Liceo
brindis antiguo en La Traviata
Matta erizado de sueños
Butterfly con su hijo en Japón
Agradezco los libros de Ptolomeo
El santo y seña de Templanza
Vida y leyenda de Carlos Thomas
Enrique Ibsen en Buenos Aires
Sombra que disuelve el ruiseñor
Agradezco el alma buena de Carrasco
doña Blanca
Pedales y manubrio de Marina Alvarado
Marta y María en huertas del Elqui
Nelson Santibáñez bajo el parrón de sus padres
El Dharma y la unción de mis maestros
Agradezco la conciencia de Manuel
Las joyas que busca en los sótanos
Empuje de tantos Robertos
Tifón de las sílabas negras
Daniel y su tango con la muerte
Hoguera en el patio de Marisol
Agradezco una batalla tras otra
trabajos de Hellen Mirren
afecto austral de Elicura
Atacama cantando sus flores
Álvaro y Cristian en la siembra
Cada día un cedro
en la vida floreal de Jorge Burgos
Agradezco a Francisco por su paciencia
A Salazar don Carlos
Aurora en la copa de un árbol
presencia sagrada en la ruta
Nubia y Osvaldo lo cobijan
Agradezco a Claudio
por su luz de Maestro
Voces de Pepo, Rodrigo y María José
Aquel viaje al centro de las artes
Rosas para cada Gardenia
Nunca jazmines en el camarín
Agradezco latidos de Temuco
Abrazos de Óscar y Nibaldo
Ñañas caminando desde el mar
Cautín de los trapiales
Marcia, guardiana del cochayuyo
Vidas antiguas de Ximena
Agradezco a Chile
porque es mi hogar en las estrellas
Aroma azul del Llanquihue
Espíritu rizado de Amelia
Hijo, en ti retorno
Vivo en la piel que acaricio
En los ojo de Tanita
En el dulce abrazo de tu hermana
Sigue abriendo ventanas en tu alma
Borda y reborda el tiempo
Agradece
Perdura, como lo hace la luz
Hijo, en ti y en Ramiro retorno
Por sus ojos veo ls aurora
El rostro de mis nietos
La enorme palabra Libertaf
No existo
Solo la Alta Luz existe
No vivo
Solo el Gran Amor pervivo
Y sin embargo escribo
existo en sílabas unidas
Soy el Gran Amor que se expresa
En lo que creo es la paz
En ella se abrazan los niños
Sueñan las conciencias
Conserva el amor su sentido
No escribo lo que escribo
La Alta Luz lo hace
Yo solo dejo silbar al bosque
y el aire señala el camino
El olvido riene ranuras
Una de ella se llama poesía
En ella retornan emociones
Los que partieron
El pequeño instante que jamás se olvida
Quiero este tiempo contigo
Llevarlo extendido en mi alma
Bañarlo con luz de cerezas
Cuidarlo con brebajes de aurora
Emplearlo en las rutas del mundo
Mañana me bañaré en la luz
Quizás nade o camine despacio
Quizás lea para escuchar a mi alma
Quizás abrace a mi hija
Al andar alcanzo el futuro
Y él brinca hscia adelante
O retorna a la barbarie
El hombre devorando al hombre
Cenizas que huelen a libros
Carola fabrica galletas
Canta villancicos
Prepara cola de mono
Exige un árbol en forma
Ella vive y expande la navidad
En el link y especialmente para Temuco, mi libro "Recuerdo, nuestra luz herida".
En este link, la maravillosa enciclopedia de la música "La música que despierta nuestra luz"
Lo que no olvido es el perfume de nombre
Tus ojos clavados en mi rostro
Nuestra boda girando sobre el mar
Tus piel grabada en mis silencios
Giovanni Noé
nuestro amado héroe Lombardo
cruzó desde el silencio al mundo en Pavía
Año 1877
Educado bajo régimen de internado
creció entre pesares y ausencias
grandes tristezas alojaron en su piel y pulmones
El hambre de luz lo condujo a convertirse en científico
Médico social, carbonario y francmasón
Discípulo de Giovanni Battista Grassi
El año 1911 y la primavera de Roma
fueron testigos de su iniciación en la "Logia Espartaco"
sellando su compromiso con los despojados
aquellos que mueren debiendo vivir
aquellos que viven en la oscuridad
debiendo crecer en la luz
En la eternidad de su espíritu
viaja la ciudad de Arica
mineros arrebatados a la muerte
nuestra Universidad de Chile
madre de libertad y salud
El sol mira a través de mis ojos
Respira a través de tu boca
Piensa mientras lees un bosque
Sueña cuando viajas en la noche
En el link y especialmente para Temuco, mi libro "Recuerdo, nuestra luz herida".
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El tic tac sigue su rumbo en mi cuerpo
Es el ritmo del cielo
Mahler silbando la vida
La lluvia soñando los bosques
Cargamos nuestra sombra de yanaconas
Trágico espíritu de siervos
Acomodados
Labradores del egoísmo
Seres que niegan su luz
En el link y especialmente para Temuco, mi libro "Recuerdo, nuestra luz herida".
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No te rindas
Mi amor, no te ridas
Sigue formando el futuro
Pariendo alegrías
Sembrando justicia
No te rindas
Mi amor, no te rindas
Que un rayo de luz te fecunde
Y los odios del mundo se rompan
Hermana que rompe la guerra
Hermana que empuja la vida
Jara Jeanette, mi maestra
En el link y especialmente para Temuco, mi libro "Recuerdo, nuestra luz herida".
En este link, la maravillosa enciclopedia de la música "La música que despierta nuestra luz"
La noche oscura y terrible
Ignora que le espera la aurora
Fuerza radiante del sol
Genuina hermandad del que sufre
Meditar madurando silencios
Ajeno ya al cuerpo
Entregado al sol
Conectado a la luz de mi pueblo
Encontré a Óscar en la plaza de Temuco
Venía caminando desde su alegría
Era el mismo niño que sonreía en Argelia
Aquel lúcido estudiante en Berĺín
Pronto me habló de su madre
y de su infancia
Aventura de Chile en su diáspora
Café del Ñelol
Ritos del sol en estos bosques
Nibaldo me mostró Temuco
Sus amplias plazas
Avenida Pablo Neruda
Liceo Gabriela Mistral
Reparó mi espíritu
junto a la flor azul
Me enseñó labertitos en el Municipio
El abrazo de Camilo Salvo
Aquel limpio respirar del Ñelol
Julio Carmona
Guasch
Médico y profesor de ética
Oh tiempos
Invoco a la lluvia dormida
Jorge Teillier
Ligua y sus muertos
Carmona
Mérito del tambor bajo la niebla
Y aquí está Julio observando cuerpos
pensando lo que ocultan sus capas
decir y callar de la sangre
mirada y palabra del paciente
Lo imagino conversando en el aula
Empujando libertades
Evocando a Monet y Egon Schiele
Alzando la bandera del que sufre
Aquí está Julio Carmona en su cuarto oscuro
Ojos de niño en jardín de bondades
Hombre al interior del Hombre
Mi amigo en montañas del tiempo
Jorge tiene mirada de humanidad
Ve en sus pacientes la ternura
Acentos de la aurora
Flujo y reflujo de sus mentes
Elige involucrarse en el lenguaje
Arriesgar un abrazo
Empujar premuras de vida
Aceptar los misterios de la muerte
Es fotógrafo y captura instantes
Aventuras del colibrí
Trabajos del sol sobre las rosas
Bendita sonrisa de un niño
Es abuelo, padre y amigo
Recoge en su jardín los silencios
El coro amable de sus hijas
Naranjas que perdonan al invierno
Su declaración de voluntad anticipada
ya ha sido firmada
Elige dignidad en la muerte
Limitar invasiones
Despedirse consciente
El silencio abre y cierra mi alma
Pasa y retorna desde el cielo
Pesa como luz de estrellas
Lo diluye el pensamiento
Carlos Lorca Tobar
Psiquiatra y diputado detenido desaparecido
Carlos está suspendido en el silencio
El viejo elefante y el caballo han muerto
La Batalla de Chile se ha perdido
En Villa Grimaldi
se han hundido las estrellas
Carlos se excusa de matar arañas
Comparte joyas de su aurora
Delinea jugadas del futuro
Es feliz en “El Peral”
Respira en los bosques de Valdivia
Carlos ama la didáctica de su madre
Aprendió con ella a escuchar
Persuadir dialogando
Buscar pistas y señales
Develar los sentidos
Construir la realidad
Creen que al colgarlo podrán vencerlo
Pero él ya aceptó su destino
Alto precio por mantenerse erguido
Sostener el corazón del pueblo
Elevar su luz sobre la muerte
Carlos está suspendido en el silencio
No se encuentra en el dolor de la tortura
No rindió su conciencia
No bajó con su cuerpo a las honduras del mar